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El Conocimiento te Transforma

Publicado por Mirela Mendoza en

El Conocimiento te Transforma

Así como la comida es el combustible para nuestro cuerpo, el conocimiento lo es para nuestra mente. Pudiésemos definir el conocimiento como la información y las habilidades adquiridas a través de la experiencia o la educación, pero también como el resultado de nuestra percepción, aprendizaje y razonamiento.

Por supuesto, el conocimiento viene en muchas formas y se puede adquirir de muchas maneras. Puede ser producto de nuestras experiencias personales y culturales, de la investigación sobre aquello que nos apasiona o incluso de un profundo proceso autoconocimiento. La vida es una lección de aprendizaje en sí misma y todas las cosas, eventos y personas en ella nos ayudan a aprender y transformarnos en nuestra mejor versión.

La transformación comienza en tu mente

Antes de la acción siempre está el pensamiento. Cuando cambias tus pensamientos, puedes cambiar tus hábitos, comportamiento y acciones. Podríamos incluso decir que desde la mente creamos nuestra realidad y afectamos el mundo que nos rodea a partir de cómo están estructurados nuestros pensamientos.

Prácticas como la meditación o las afirmaciones nos ayudan a crear un estado de fortaleza mental que nos acerca hacia aquello que nos proponemos. Nuestra voz interior tiene el poder de motivarnos o destruirnos, por lo cual es sumamente importante cuidar cómo la alimentamos. Los libros que leemos, el contenido que consumimos en redes sociales y hasta las personas con las que nos rodeamos pueden afectar cómo percibimos el mundo y a nosotros mismos.

Entender esto y aprender a elegir con qué alimentamos nuestro ser interior puede hacer la diferencia entre alcanzar aquello que deseamos o desistir a mitad de camino. Después de todo, es en nuestro espacio mental donde cultivamos la motivación, la disciplina, el amor propio y la gratitud.

Somos esclavos de aquello que ignoramos

Si bien hay quienes afirman que la ignorancia es una forma de felicidad, esta felicidad no suele durar mucho. Usualmente es aquello que desconocemos lo que tiene mayor capacidad de afectar nuestra vida y nuestras metas. Sin el conocimiento necesario cometemos errores sencillos de evitar, actuamos sin saber realmente qué nos impulsa y generamos dinámicas que no nos aportan nada valioso.

Es la teoría del camino rápido: deseamos algo, pero no queremos hacer el esfuerzo de trabajar por ello. Entonces tomamos decisiones poco acertadas e incluso nocivas, que solo terminan lastimándonos. Entender quiénes somos, cuáles son nuestros límites y desde dónde creamos las intenciones que nos motivan es vital para tener éxito en lo que nos proponemos. El primer paso es el autoconocimiento.

Decisiones Informadas = Mejores Decisiones

Cuando tenemos el conocimiento adecuado, hay mayores posibilidades de tomar las decisiones correctas. Esto cambia nuestra vida para mejor. Saber el por qué hacemos ciertas cosas de una manera específica, cómo podemos adaptar algo a nuestra rutina o qué prácticas simplemente no se alinean con nosotros nos permite vivir de una forma mucho más plena.

Buscar información, preguntar a otros o incluso cometer errores son todas parte del proceso. A medida que nuestro conocimiento se enriquece, cambia la forma en la que vemos el mundo y los obstáculos que se nos presentan. Tenemos entonces verdadero poder en nuestras vidas para ser los dueños de nuestro destino.

Sin embargo, es importante acotar que el exceso de conocimiento también puede ser malo. Cuando buscamos información de forma compulsiva, estamos usando un mecanismo para prolongar la acción. Esto nos deja confundidos e indecisos acerca de qué decisiones tomar. Por eso debemos buscar solo la información que nos sea útil y podamos aplicar. Cuando lo hagas, directa o indirectamente, observarás un cambio positivo en tu vida.

Del conocimiento a la acción

El conocimiento tiene un gran potencial, pero no nos transformará plenamente hasta que lo pongamos en práctica. Podemos aprender los principios necesarios para cambiar nuestra vida, pero no servirán de nada si no los aplicamos diariamente. Debemos encontrar el balance entre ganar conocimiento y aplicarlo. Se trata de crear un ciclo que impulse el crecimiento en todas las áreas: aprendemos, aplicamos esta información y ganamos nuevas perspectivas de nuestra experiencia.

El conocimiento es una comprensión que nos inspira a cambiar el pensamiento y a generar acciones positivas. Cuando lo utilizamos como un motor que impulsa el cambio somos capaces de ganar experiencias valiosas. Entonces nos atrevemos a probar cosas nuevas, a salir de nuestra zona de confort o a presionarnos un poco más para alcanzar lo extraordinario.


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